viernes, noviembre 30, 2007

Alguien me dijo una vez que lo buscara siempre que lo necesitara, que siempre estaría ahí, pero ahora lo necesito y no lo encuentro. No sé qué ha pasado, qué pasó la semana pasada. Sólo sé que no estás y te echo de menos... Y tengo tanto que contarte y tanto que callar...
Allá donde estés... sé que lo sabes.

domingo, noviembre 18, 2007

Lo vi

Lo vi entrar en el baño. Estaba solo, y no pude resistir la tentación ni arriesgarme a perder una oportunidad como aquella. Así que me aseguré de que nadie se fijaba en mí y entré tras él.
No había nadie allí dentro: sólo él y yo, y tuve que darme cuenta de lo irónico de la situación: llevaba días buscándolo, siguiendo su rastro por bares y calles y, cuando por fin había desistido de una conversación que ahogaba mi espíritu, me lo encontraba cara a cara...
Parecía sorprendido de verme allí, lo que no hizo más que aumentar mi ira.
“¿Por qué no me contestas? ¿Por qué huyes de mí?”
Sin darme cuenta, había llevado mi mano al bolsillo de la cazadora. Y seguía mirándolo, al borde del llanto, porque ya no entendía nada.
Él sí se había percatado de mi movimiento, y su expresión se tornó una mezcla entre curiosidad y temor por lo que pudiera esconderle.
Y de pronto, mi puño cerrado se lanzó contra su cuello, clavándole lo primero que había encontrado.
Habría enmudecido si en algún instante hubiera abierto la boca: la sangre brotó del agujero que le había practicado, y su rostro sólo mostraba decepción y tristeza. Y, como siempre, yo no sabía a qué se debía aquella tristeza, porque nunca había llegado a comprender su pensamiento, sus verdaderos sentimientos. Nunca los había confesado en voz alta y yo ya sabía por qué.
Me lancé sobre su cuerpo semiinconsciente y mis lágrimas se vertieron sobre la herida. De alguna forma, mi lengua se encontró lamiendo su sangre, que se me antojó infinitamente dulce mientras el horror por lo que acababa de hacer iba tomando conciencia en mi interior.
Cuando salí de allí, él ya había dejado de existir. Y yo pasé la noche vagando sin rumbo, odiándole por haberse ido sin responder... una vez más.


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A ver qué os parece un toque
gore

martes, noviembre 13, 2007

Para ti


Bienvenido a mi mundo, no te prometo que te vaya a gustar, porque a veces la desesperación que emana es tan grande que no me gusta ni a mí. Pero es mi mundo, nos guste o no. Y en él, como en todos, a veces el tiempo fluye y otras veces se queda estancado, esperando que algo ocurra para avanzar a otro estado de sopor, o quizá a un estado dinámico, donde de pronto las cosas se sucedan una tras otra y yo avance con ellas.

Sabes que este va para ti. Y sabes por qué.

Quizá no sabes suficiente sobre mí: no sabes que si alguien evita tocar un tema en mi presencia yo lo evito también, que si alguien no me saluda o no se acerca a mí yo no suelo ir en su busca, sobre todo después de pasarme una noche en vela esperando una respuesta que no llegó, ni llegará, porque ya no la espero (¿o sí?). Porque soy tan tonta que pensé que a lo mejor me equivocaba cuando dije lo que dije, pero “el que calla otorga”, ¿no? Y tú otorgas... Y te respeto por ello, no estoy enfadada, creo que eres el único que se mantiene fiel a alguien (y al decir esto no me refiero sólo a ti y a mí, pero no puedo dar detalles) y te admiro más aún por ello, estoy orgullosa de ti. Y no sé por qué siempre me quedo con la sensación de que aún así me estoy equivocando, quizá sea porque nunca dices nada. Y al final estallo (o hablo, o lo que sea) y tú dejas de hablarme y luego, cuando por fin me atrevo a preguntarte, resulta que son paranoias mías y no has estado huyendo de mí (creo que eso ya no cuela). El caso es que ahora ya no tengo ni idea de qué he hecho, porque el mensaje del otro día sólo era una reflexión para que vieras que puedo estar en tu presencia sin lanzarme a ti, no pretendía echarte nada en cara, y de verdad creo que no lo hacía... pero ya no sé nada...

Y esto debería decírtelo a ti, no ponerlo aquí, pero ya sabes (eso sí lo sabes) que escribo para desahogarme y suelo dejarlo en mi rincón para no olvidarlo.

¿Y ahora qué hago? ¿Esperar?

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Espero que te gustara... y no me refiero ni a esto ni al mensaje...

Y los que no sepáis para quién va, no preguntéis porque no os importa.