viernes, noviembre 30, 2007

Alguien me dijo una vez que lo buscara siempre que lo necesitara, que siempre estaría ahí, pero ahora lo necesito y no lo encuentro. No sé qué ha pasado, qué pasó la semana pasada. Sólo sé que no estás y te echo de menos... Y tengo tanto que contarte y tanto que callar...
Allá donde estés... sé que lo sabes.

domingo, noviembre 18, 2007

Lo vi

Lo vi entrar en el baño. Estaba solo, y no pude resistir la tentación ni arriesgarme a perder una oportunidad como aquella. Así que me aseguré de que nadie se fijaba en mí y entré tras él.
No había nadie allí dentro: sólo él y yo, y tuve que darme cuenta de lo irónico de la situación: llevaba días buscándolo, siguiendo su rastro por bares y calles y, cuando por fin había desistido de una conversación que ahogaba mi espíritu, me lo encontraba cara a cara...
Parecía sorprendido de verme allí, lo que no hizo más que aumentar mi ira.
“¿Por qué no me contestas? ¿Por qué huyes de mí?”
Sin darme cuenta, había llevado mi mano al bolsillo de la cazadora. Y seguía mirándolo, al borde del llanto, porque ya no entendía nada.
Él sí se había percatado de mi movimiento, y su expresión se tornó una mezcla entre curiosidad y temor por lo que pudiera esconderle.
Y de pronto, mi puño cerrado se lanzó contra su cuello, clavándole lo primero que había encontrado.
Habría enmudecido si en algún instante hubiera abierto la boca: la sangre brotó del agujero que le había practicado, y su rostro sólo mostraba decepción y tristeza. Y, como siempre, yo no sabía a qué se debía aquella tristeza, porque nunca había llegado a comprender su pensamiento, sus verdaderos sentimientos. Nunca los había confesado en voz alta y yo ya sabía por qué.
Me lancé sobre su cuerpo semiinconsciente y mis lágrimas se vertieron sobre la herida. De alguna forma, mi lengua se encontró lamiendo su sangre, que se me antojó infinitamente dulce mientras el horror por lo que acababa de hacer iba tomando conciencia en mi interior.
Cuando salí de allí, él ya había dejado de existir. Y yo pasé la noche vagando sin rumbo, odiándole por haberse ido sin responder... una vez más.


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A ver qué os parece un toque
gore

martes, noviembre 13, 2007

Para ti


Bienvenido a mi mundo, no te prometo que te vaya a gustar, porque a veces la desesperación que emana es tan grande que no me gusta ni a mí. Pero es mi mundo, nos guste o no. Y en él, como en todos, a veces el tiempo fluye y otras veces se queda estancado, esperando que algo ocurra para avanzar a otro estado de sopor, o quizá a un estado dinámico, donde de pronto las cosas se sucedan una tras otra y yo avance con ellas.

Sabes que este va para ti. Y sabes por qué.

Quizá no sabes suficiente sobre mí: no sabes que si alguien evita tocar un tema en mi presencia yo lo evito también, que si alguien no me saluda o no se acerca a mí yo no suelo ir en su busca, sobre todo después de pasarme una noche en vela esperando una respuesta que no llegó, ni llegará, porque ya no la espero (¿o sí?). Porque soy tan tonta que pensé que a lo mejor me equivocaba cuando dije lo que dije, pero “el que calla otorga”, ¿no? Y tú otorgas... Y te respeto por ello, no estoy enfadada, creo que eres el único que se mantiene fiel a alguien (y al decir esto no me refiero sólo a ti y a mí, pero no puedo dar detalles) y te admiro más aún por ello, estoy orgullosa de ti. Y no sé por qué siempre me quedo con la sensación de que aún así me estoy equivocando, quizá sea porque nunca dices nada. Y al final estallo (o hablo, o lo que sea) y tú dejas de hablarme y luego, cuando por fin me atrevo a preguntarte, resulta que son paranoias mías y no has estado huyendo de mí (creo que eso ya no cuela). El caso es que ahora ya no tengo ni idea de qué he hecho, porque el mensaje del otro día sólo era una reflexión para que vieras que puedo estar en tu presencia sin lanzarme a ti, no pretendía echarte nada en cara, y de verdad creo que no lo hacía... pero ya no sé nada...

Y esto debería decírtelo a ti, no ponerlo aquí, pero ya sabes (eso sí lo sabes) que escribo para desahogarme y suelo dejarlo en mi rincón para no olvidarlo.

¿Y ahora qué hago? ¿Esperar?

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Espero que te gustara... y no me refiero ni a esto ni al mensaje...

Y los que no sepáis para quién va, no preguntéis porque no os importa.


domingo, octubre 21, 2007

:(

No puedo dormir... y quizá no quiera hacerlo. Quiero llorar, llorar y sentirme una niña de nuevo, quiero tener a alguien al lado que me dé el abrazo que necesito, un amigo en el que pueda acurrucarme y hablar, y contar todo lo que pasa por mi mente en estos momentos.
Y sólo acudirá uno a mi llamada, y no podré hablar porque el agradecimiento me atragantará. Pero si pudiera contarle... le diría tantas cosas...
Gracias Ana, gracias Nico... Clarita, ahí como siempre... te quiero, nena.
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Hasta aquí improvisado. Ahora, lo que escribí el otro día...
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No puedo escribir porque estoy bloqueada. Tengo un cierre que salta cuando intento hablar de amor porque siento que no debería hacerlo, porque siento que eso es lo que me pediste el día que lo hablé contigo, aunque quizá (sólo quizá) no llegaras a materializar tu petición con palabras, sino tan sólo con miradas que no llegué a ver porque no estabas a mi lado.
No puedo hablar de amistad porque sé cuál será la respuesta y no quiero ni puedo oírla. Porque todos os decís mis amigos, pero sólo hay uno con el que puedo hablar (el que quiera entender, que entienda), sólo uno me lo ha demostrado en todo momento.
No puedo hablar de distancia porque esa distancia me duele. Me duelen los amigos que no están, los que no pueden venir cuando son los únicos que necesito.
Y no puedo hablar de dolor porque las palabras no consiguen materializar lo que mi alma ruge. Dolor, impotencia... imposibilidad...
Y no puedo escribir porque lo leerás... y, no sé por qué, creo que no deberías hacerlo.
Sé que, si hablo, puede que alguien me escuche. Pero tengo miedo de que ese "alguien" no conteste, de que todo sea un monólogo en el que te sientas impotente por no poder ayudarme.

martes, octubre 16, 2007

Texto con tres frases: Odio cuando me miras así...

Odio cuando me miras así, como si realmente te importara. Odio los abrazos y los besos que no me has dado, cada una de las sonrisas, cada día hablando contigo. Los odio todos y cada uno de ellos porque me dan las esperanzas que me ayudan a levantarme cada mañana y se desvanecen al llegar la noche y ver que nada ha cambiado. Odio los chistes, las bromas que me hacen sentirme cerca de ti. Odio no poder decírtelo, no poder hablar contigo de lo que realmente me gustaría decirte.
Ayer me apoyé en el alféizar de mi ventana y me quedé observando la luna, ¿sabes? Pensé en cómo sería si pudieras verla aquí, conmigo. Pensé en qué te diría, en cómo jugaría con esa lengua que tantas ganas tengo de probar. Pensé en nuestro primer beso, en las caricias... ¡Cómo acariciaría tu mandíbula sin dejar de tocarte! Recorriendo tu cara y todo tu cuerpo.
Se te olvidó cierta parte importante. Se te olvidó que te quería. Guardaste aquello en una caja y se la diste al olvido. Olvidaste que es mi amigo, mi amigo fiel. El que nunca me traicionaría. Y anoche, cuando miraba la luna pensando en tu mirada, el olvido vino y me dio tu caja, con mi corazón en pedazos contenido en ella.
Olvidaste nuestro futuro, nuestro pasado... Me olvidaste. Y mi amigo llamó a la ventana, dejándome llorar sobre su hombro e intentando hacerme olvidar...

domingo, septiembre 30, 2007

Cosa rara que me ha salido

Me quedé mirando cómo el coche desaparecía al internarse en el túnel. Una vez más, dos años después, pero nada había cambiado.
De nuevo me sentí confusa y me costaba respirar.
Una vez tomamos una decisión: vivir en el presente, no en el pasado ni en el futuro. Vivir el momento, sin tener en cuenta qué pasará mañana. Podríamos haber muerto... y arrepentirnos de lo que nunca hicimos cuando estemos en el más allá. Pero no quiero eso... quiero vivir cada día como si fuera el último, sin dejar de agradecer a la gente que esté allí cuando haga falta, y sin molestar a aquellos que no quieren o no quisieron estar. Es mi círculo, para bien o para mal, y es todo lo que tengo. A veces a todos nos gustaría ponernos el cartel de "ocupado, no molestar" e irnos de vacaciones. Pero al final, lo que cuenta es que volvemos de esas vacaciones con las pilas a tope.
"Ni siquiera se puede juzgar a un amigo por cuándo hace falta". Me parece una gran verdad. Me han fallado aquellos en quienes más confiaba cuando pensé que más falta me hacían, pero al final volvieron, y eso es lo que más cuenta: reír con aquellos que volvieron las penas que ya pasaron, reírnos de nosotros mismos, reír de lo tontos que somos... y reír acompañados.
Esto va para todos los que sois. Gracias.

miércoles, septiembre 26, 2007

(sin título)

Miro la pantalla del ordenador. Miro los millones de puntitos que consiguen que vea formas en ella. Pero sólo veo tu cara en cada uno de esos puntos. Tu cara, tu promesa... Estarás conmigo, viajarás conmigo, a mi lado. Y no puedo parar de sonreír, como si me hubieran hechizado la mirada las estrellas que, tras el ordenador, fuera de la habitación, acechan el momento de colarse por la ventana para desearme las buenas noches.
Siento que ellas me protegen, como si me conocieran, y es una sensación que había perdido hace tiempo... Cuando creí perder a mi ángel... Ahora sé que es él quien me envía las estrellas cuando no puede venir, que es él quien se alegra por mí. Y sé que ahora su mirada brilla, como la mía, porque sabe cuánto significan tus palabras, persistentes en mis oídos, en mi cabeza... en mi corazón.
No puedo pedir más... Ya ves con qué poco me conformo. Con una pantalla tras la que te escondes en miles de copias, esperando para salir en el momento que menos me lo espero y arrancarme así otra sonrisa, aún más grande que la anterior.
Apago la pantalla y la vuelvo a encender, sólo para asegurarme de que sigues ahí, de que no te vas. Pero desapareces... y entonces el aire roza mi mejilla y acaricia mis hombros, dejando un leve olor a un perfume que me resulta enormemente conocido. Y sé que no te has ido, que esta noche dormirás conmigo bajo la mirada maternal de la luna, que vigila mi corazón para que no vuelvan a hacerme daño.
"Duerme, Luna, vete a descansar..."
Me doy la vuelta en la cama.
Soy feliz, hoy soñaré contigo...

domingo, septiembre 09, 2007

Los cazadores de Mamuts

Ayla se ruborizó, como si la hubieran sorprendido haciendo algo... incorrecto, como si la hubieran atrapado en el delito de ser diferente. A pesar de las sonrisas y la aprobación, se sentía incómoda. No sabía cómo responder a la pregunta de Tronie, cómo explicar que, cuando se vive enteramente sola, se tiene todo el tiempo del mundo para practicar el silbido de los pájaros. Cuando no se tiene a nadie en el mundo, un caballo y hasta un león pueden ofrecer compañía. Cuando no se sabe si hay en la tierra otro ser humano como una, se busca contacto de cualquier manera con los demás seres vivientes.

"Los cazadores de Mamuts", serie "Los Hijos de la Tierra", Jean M. Auel.

Me ha impresionado el párrafo. De momento, este es el libro de esta serie que más me está gustando... No puedo parar de leer.

sábado, septiembre 08, 2007

El Mundo...

...se olvidó de mí. Dejó de girar, quedó en silencio sólo para recordarme lo solos que podemos llegar a sentirnos... cuando esperamos una llamada que no llega. Pero es aún peor cuando esperamos dos y ambas se pierden por el camino...


Hoy el mundo ha dao una vuelta
pero nadie me ha avisao
hoy el tiempo me ha pillao
con un lío en la cabeza.
Tirao en la cama
con ganas de nada
hoy el tiempo se ha parao
en la hora que no era.

Hoy el mundo ha dao una vuelta
pero no me ha preguntao
hoy estoy desafinao
hoy estoy de calavera.
Y el alma partida
la pena encendida
en la acera me he sentao
a esperar la primavera...

Primavera que no llega...

Hoy el mundo ha dao otra vuelta
pero no me ha despertao
hoy me levanté girao
hoy me levanté de vuelta.
De capa caida
peleao con la vida
hoy no estoy pa nadie
hoy estoy de vuelta

De vuelta de todo
de vuelta de nada
de vuelta y vuelta
tan joven y de vuelta...

Jarabe de Palo, "De Vuelta y Vuelta"

"¿Te gusto? Aunque sólo sea un poco..." son las palabras que quiero pronunciar, las que mi lengua se muere por decir... y las que mi cabeza me impide revelarte. Sólo siento frustración al saber que su destinatario las leerá aquí sin saber que son para él y que no les dará más importancia que a cualquier otra cosa que haya escrito antes. Y por eso las dejo aquí, porque será algo inocente cuyo significado sólo yo sé, porque no significan nada... porque no creo que llegues a sospechar que son para ti...y eso que te he dado pistas. Te lo dije el otro día cuando soñaba contigo. Te lo susurro cuando me convierto en viento y vuelvo del exilio para ver qué tal estás. Te lo digo con cada pensamiento que te dedico sin saberlo ni yo. Porque me quiero engañar a mí misma pensando que no significas nada, que sólo es un capricho de niña tonta que sigue creyendo en los cuentos con final feliz. O quizá no tengo nada mejor que escribir... sólo es una nueva disertación sobre el tema de siempre.
En cualquier caso, seas quien seas... si es que existes... nunca sabré tu respuesta.

Baúl


Di a los ángeles que se vayan: ya no quiero oírlos. Y vete tú con ellos, déjame sola sin más compañía que esta maleta. El único equipaje que llevaré conmigo serán mil recuerdos, ¿me ayudarás a elegirlos si te los muestro? No quiero que se escape ninguno disfrazado. ¡Hay tantas cosas que no quiero recordar...! Las guardaré en este baúl y te dejaré la llave.
Di a tus hijos que aquí yacen mis memorias; los recuerdos de alguien que el tiempo se encargará de arrancar de este mundo, de alguien que se esfumó con el viento y desapareció tras aquellas colinas.
Irán a buscarme, seguro. Pero ya nadie me podrá encontrar... Me habré ido en el viento y sólo quedará un puñado de polvo en un viejo baúl que olvidaste en el desván.

jueves, julio 12, 2007

No va bien

Hoy revelé unas fotos cuyo origen desconocía. La cámara llevaba tiempo en la estantería,
acumulando polvo, hasta que ayer decidí terminar el carrete y llevarla a la primera fotografía que encontré.

Fue un carrete que empezó con alguien hace dos años, y acabó con otro alguien distinto. El primero, formó parte de mi vida, una parte importante, y al ver estas fotos recuerdo que cuando todo iba tan mal, fue una semana en la que llegué a pensar que era feliz con él. Hoy, sin embargo, veo las fotos y me pregunto cómo pude creer que le quería, me pregunto si me engañé a mí misma porque quería ser feliz o si realmente lo fui. Porque ahora me parece imposible que de verdad ocurriera. Fotos y más fotos que retratan un par de días de mi vida. Y después de verlas he guardado todas menos cuatro, las únicas en las que salgo yo sola. Porque quizá fue así como debería haber sido.

Y ahora las comparo con las fotos que hice ayer. Destilo felicidad, pero de nuevo me asaltan las dudas, porque al anochecer esa felicidad se esfuma y me veo como soy. Creo que me engaño al querer ver las cosas de una forma que no son, y me siento una farsante.

Me levanto y me pregunto si, de nuevo, será autoengaño o de verdad las cosas están bien como son ahora. No sé siquiera si son así, así que mucho menos puedo preguntarme cómo quiero que sean. Y no tengo respuesta para ese "¿todo va bien?" que tus labios susurran cuando me ves dudar. Supongo que eso es un "no", será que no va bien...

lunes, julio 09, 2007

Había vuelto el miedo

Despertó empapada en sudor, con la única compañía de la lámpara encendida sobre la mesa. Una de esas lámparas infantiles que giran y proyectan delfines sobre las paredes. Había vuelto el miedo.
Apagó la lámpara y se tapó con el grueso edredón que aún no se había quitado a pesar de estar en julio. Llevaba toda la noche con él por encima, por eso sudaba tanto. Había vuelto el miedo.
Los pasos que resonaban en su cabeza sólo eran eso: pasos en su cabeza, que no existían en la realidad. Pero no se lo creía. SABÍA que había alguien allí, acercándose a su habitación. Había vuelto el miedo.
Había vuelto el miedo que tanto le había costado superar. El miedo a la oscuridad que desde pequeña había atenazado su garganta tras ver Aladdin el día que cumplió siete años. Aquel había sido su regalo: el miedo. Vivía entonces en una casa con escaleras, y pasaba las noches en vela oyendo el crujido de las mismas, tapada hasta más arriba de la cabeza, escondiéndose de su destino.
Un día, por algún motivo, se dio cuenta de que ya no se tapaba, de que si tenía calor dormía semidesnuda encima de la cama, sin temer a nadie. Y supo que el miedo había acabado. Pero esta noche, sin embargo, hacía un calor insoportable que no había combatido, sino que había vuelto a oír los pasos y se había tapado. No había gritado al hombre de su cabeza que se fuera, sino que se había limitado a cubrirse y esperar, como siempre, como cuando era pequeña, a que aquel hombre hiciera lo que quisiera hacer.
El hombre nunca apareció, sólo sus pasos, unos pasos que ella era capaz de reconocer en cualquier espacio, por concurrido que estuviera. Y que eran los mismos que la hacían huir cuando volvía sola después de un día de fiesta a las tantas de la mañana.
Y ahora sólo puede desear que ese hombre se esfume, que la deje en paz, pero esta vez para siempre.

domingo, julio 08, 2007

Cuento para el gatito



Aquella noche, como de costumbre, el gatito se subió al tejado esperando que la estrella le contara su cuento. Ella lo cogió para depositarlo en el hueco que la Luna ya le había preparado y empezó a mecerlo a la par que comenzaba su historia:

Hace muchos años…

Pero el gatito no quería oír las historias de siempre.

“¿Las estrellas han estado aquí siempre?”

“No,” contestó la estrella. “Algunas llevan millones de años en el cielo, mientras que otras empezaron a brillar hace tan sólo unas semanas.”

El gato la escuchaba, extasiado. “¿Y tú? ¿Cuánto tiempo llevas aquí?”

La estrella suspiró. Ya sabía qué cuento le tocaría contar aquella noche. El gato entrecerró los ojos y dejó que la Luna lo meciera suavemente al compás de la música que emanaba de las estrellas.

Cuentan que, hace muchos años, vivió una princesa turca que podía hablar con la Luna, y a ella le contaba cuentos del País de las Maravillas, de princesas rescatadas por príncipes azules de las fauces de temibles dragones, de búsquedas de tesoros en las que lo más importante al final no era el oro que se conseguía, sino las amistades que se hacían por el camino. La Luna se deleitaba con estas hazañas, con los relatos que la princesa le contaba y, un día, le pidió que le hablara de sí misma, de sus deseos y sus miedos, sus esperanzas… y, más importante aún, le preguntó cuál era para ella el concepto de felicidad.

La princesa, perpleja, guardó silencio un instante mientras reflexionaba. ‘Felicidad,’ dijo finalmente, ‘es poder soñar libremente; es verte, Luna, y contarte un cuento cada noche; es pensar que, algún día, cuando ya no esté en este mundo, alguien me echará de menos por algo que hice, que las historias que invento para ti las oyen también las estrellas, que parece que son más desde el día que empecé a hablarte y que están ahí sólo para que los cuentos tengan sentido; pensar que las formas de las constelaciones cambian y compiten entre sí para ver cuál de ellas reproduce mejor la escena del caballero luchando contra el dragón, la de la doncella que huye de su casa por amor… y todas las demás, como si participaran en una muda competición de ilustración de cuentos.’

La Luna escuchaba atentamente las palabras de la princesa, que le confesó que lo que más ansiaba era pasar una noche en el cielo, observando el mundo desde las alturas. Le contó que ese era el sueño que tenía, ahora que su corazón se encontraba vacío por un amor imposible: quería poder ver a su amado en todo momento, cuidar de él en la distancia ya que no podía hacerlo a su lado y recitarle los poemas que entonces un muro encerraba en su palacio sin permitir que llegaran hasta él.

Ya habían intentado huir juntos una noche que la Luna se tapó para facilitarles la maniobra, pero el caprichoso viento de última hora había empujado a la nube que la cubría y los pillaron.

Desde entonces, el joven había sido enviado muy lejos, más allá del País del Fin del Mundo, donde la princesa contaba que un demonio de cinco cabezas controlaba quién entraba y no dejaba salir a nadie, de manera que ni siquiera los guardias que habían llevado al muchacho hasta allá habían conseguido volver.

Había también una leyenda en la que la princesa depositaba todas sus esperanzas. Hablaba de una segunda puerta por la que podían salir todos aquellos cuyo amor fuera verdadero para pasar una última noche con aquel a quien amaban. Se decía que, al atravesarla, el tiempo se detenía en el reino hasta que volvía a salir el sol y, si en ese momento no había vuelto, el demonio le echaba una maldición que lo mataba al instante, dondequiera que estuviera, ya que al entrar allí se creaba un vínculo entre el demonio y la persona.

La Luna no podía ver el sufrimiento de la princesa, de modo que consintió en convertirla en estrella por una noche.

Fue aquella la más bella de todas las noches: el universo entero flotó en una nube musical que procedía de un pequeño punto que, al mirarlo, parecía un lunar de la propia Luna. Era una música lenta, triste, y las palabras de amor que fluían con ella y de ella sirvieron de inspiración a los corazones que las escucharon, que lloraron su dolor con la princesa.

Aquella noche, el mundo pareció en armonía. Todos corrieron a buscar sus amores de la juventud, pues aquel cántico celestial había despertado sentimientos de añoranza que se creían olvidados. Quienes no tenían nada se sintieron ricos, los que nadaban en la abundancia quisieron morir ante la posibilidad de no experimentar nunca un sentimiento tan puro, cegados por la codicia que siempre los había poseído.

Y la princesa pasó la noche más feliz de todas viendo a su amado y sabiendo que seguía vivo y que la puerta secundaria realmente existía.

Algunos días después consiguieron pasar juntos aquella última noche y, justo en el momento en que sus manos se tocaron, la Luna creó una constelación que recibió el nombre de Reencuentro, porque era eso lo que representaba. Las estrellas que la formaban se iban acercando día tras día, como el espíritu de los amantes ya desaparecidos de la faz de la tierra, hasta que se fundieron y sólo se pudo apreciar un punto que se encontraba donde inicialmente surgió el corazón de la princesa.

La cantidad de energía acumulada era tan grande, que aquel cúmulo de estrellas acabó por estallar y desperdigarse por todo el universo, y sólo quedó una…

Mientras la estrella buscaba alguna forma elegante de acabar la historia diciendo que esa última estrella que había quedado era ella, se dio cuenta de que, como de costumbre, el gatito ya se había dormido.

Aquella noche, la Luna y ella se quedaron hablando hasta que despuntó el Sol y tuvieron que acostarse.

Ayer la vi...

...por primera vez desde aquella noche. Perfecta, radiante como siempre, ajena a todo lo que la rodea en su vida, inmersa en su burbuja. En ocasiones dejaba que alguien penetrara en esa burbuja, y era entonces cuando me daban ganas de acercarme y proponerle un intercambio. "Mi vida por la tuya," le hubiera dicho. Pero no quiero ser ella. No quiero ser alguien que traiciona a sus mejores amigas, una y otra vez, hasta que aprenden a ignorarla. No quiero ser tan falsa como ella, ni tan perfecta.
Prefiero vivir mi vida, triste quizá, pero mía. Prefiero seguir siendo aquella con la que siempre se puede contar, la que se disculpa cuando debe hacerlo en vez de huir con la cabeza gacha como si no te hubiera visto.
Seré orgullosa, sí, pero nunca haría lo que tú hiciste. No me pondría a bailar a tu lado como si nada hubiera pasado y fingiendo que eres transparente, como hiciste anoche.
Lo peor es que le estuve dando vueltas a tu figura, pensando qué hacer contigo, pensando qué haría si, por casualidad, se te ocurría acercarte a saludar. No sabía si mandarte a la mierda directamente o limitarme a pasar de ti. "Adiós," es la palabra mágica, me dijeron.
Es que no entiendo cómo puedes tener tanta cara como para acercarte a saludar a mis amigas, como hiciste ayer. Dar dos perfectos besos con tus perfectos labios de víbora y fingir una perfecta alegría y felicidad. Pasar después a nuestro lado y no despedirte DE ELLOS (prefiero que no te acerques a mí).
Quizá habría sido distinto si desde el principio hubieras dado la cara, en vez de esconderte tras un "Hasta luego, chicas" y salir corriendo, con el cigarro perenne contaminando tus perfectos pulmones.

Carta 6



Querido Infierno:

Esta es nuestra historia: tuya y mía, y me pregunto si no deberíamos compartirla los dos. Mi parte no es demasiado larga, aunque siempre se pueden adornar los hechos de modo que se extienda la longitud del relato. Me pregunto qué escribirías tú si te pidiesen que contaras tu historia. ¿Hablarías de las almas atormentadas que vagan por tu interior? ¿De la desesperación que te alimenta cada mañana? ¿Del modo en que te gusta torturar a los más débiles? ¿O quizá de las almas que perdiste, de aquellas que deseabas pero nunca llegaste a tener?
Te escribo y nunca recibo respuesta. Supongo que nunca contarás nada, que guardas tus pecados bajo llave, allí donde nadie pueda jamás alcanzarlos.Pecados de aquellos que se entregaron a ti haciéndote fuerte, pecados que día tras día has engullido a lo largo de la eternidad, en tu insaciable apetito.
Y me pregunto qué ocurriría si algún día salieran a la luz...

jueves, julio 05, 2007

La mariposa...

...siempre quiso que el gatito fuera feliz. Por eso lo ayudó a entrar y salir del jardín vallado, para que nunca volviera a sentirse preso, como cuando la luz de la Luna hacía que las rejas de la valla se reflejaran en su cara.

Ese fue el regalo que el hada voladora quiso hacerle: que sintiera su propia libertad, que siempre había existido, aunque él no se hubiera dado cuenta.

Aunque tuvo poco tiempo para ello, puso todo su empeño en que el pequeño superara su miedo y saliera a conocer el exterior, y, cuando tuvo que dejarlo, lo hizo sin despedirse, pensando que aquella era la mejor manera.

Más tarde, sin que él tuviera la menor sospecha, lo vigiló desde el cielo, transmitiéndole toda la fuerza que necesitaba en los malos momentos y alegrándose con él en los buenos. Nunca lo abandonó, tal como se había prometido a sí misma.

El gato, al ver que había desaparecido, creyó que la mariposa que había sido su amiga lo había abandonado. Y aunque siempre notó que alguien velaba por él, que alguna fuerza desconocida controlaba que todos sus pasos fueran firmes, nunca supo que se trataba de la pequeña mariposa, que lo quiso hasta más allá del fin de sus días.

jueves, junio 28, 2007

Imagen

Pues... una cosita que tenía de hace tiempo y he decidido rescatar hoy ;)


Las lágrimas corrían ya libremente por mis mejillas, y mi pecho se agitaba, convulsionado por el llanto. No lo entiendo... ¿por qué? ¿Por qué? ¿Por qué me miras como si la culpa fuera mía? ¿Por qué te enfadas? ¿Por qué tienes miedo? Tantas preguntas y no hallo la respuesta para ninguna de ellas...
¿Miedo a perderme? ¿Te enfadas como modo de defensa? ¿Como cuando yo miro al suelo para que no me veas llorar? ¿Y qué pasaría si por una vez no lo hiciera, si te dejara verme como estoy ahora? ¿Me querrás? Pero... ¿menos?
¿Por qué no te das cuenta del poder que tienes sobre mí? Quizá sea mejor... si no, podrías hacerme mucho más daño, y lo podrías hacer intencionadamente, de modo que se multiplicaría mi sufrimiento.
La angustia que siento ahora... ¿Por qué no podemos hablar de nosotros? ¿Por qué te pones a la defensiva?
Y sin embargo, incluso en un momento como este, siento que las alas de mi ángel me rodean, firme pero suavemente, mientras posa delicadamente sus labios sobre mi frente. Mi ángel, que cae ahora al abismo que se ha abierto ante sus pies pero, aún así, sigue conmigo, a mi lado, para sentir mi calor y que yo pueda, quizá, evitar que sea arrastrado a un inmenso agujero negro.
Mi ángel está triste, me lo ha dicho. No quiere salir de su habitación y mi luz no consigue ser suficientemente brillante como para captar su atención, como para filtrarse por algún hueco de su persiana como hacía antes. Mi ángel ha bajado la persiana y no quedan resquicios por los que colarme... y viene una imagen del pasado a mi cabeza...

Las cálidas alas de un ángel acariciaban mi rostro. Mi cabeza reposaba sobre sus rodillas y me miraba a los ojos. Una mirada que me abrazaba sin tocarme, un abrazo que yo suplicaba en silencio, un silencio que me estaba matando.
Mi ángel siempre estaba ahí, como la arena de una playa que espera perenne la subida de la marea. Mis lágrimas corrían ya libremente, surcaban un rostro que reflejaba dolor, desesperanza y, quizá, desencanto, pero siempre estaba ahí...

Carta 5



Querido Infierno:

Me han pedido que cuente mi historia, esa que tú ya conoces, la que me atormenta en mis sueños. Quieren que libere todos esos sentimientos que no me atrevo a reconocer ni siquiera ante mí mismo.
A veces me los encuentro cuando duermo; intentan sorprenderme cuando bajo la guardia, por eso no se han presentado aún cuando estoy consciente.
Quizá son Ellos los que lo provocan. Ellos, con sus impecables batas blancas que sólo pretenden impresionar. Conmigo ya no lo intentan. Me han dejado en manos del más nuevo, el único que aún posee esperanzas de que "me recupere", como dicen. Ya ni siquiera se toma la molestia de ponérsela cuando viene a verme. Sólo trae una libreta y esos ridículos pantalones rotos, y empieza a preguntar. Resulta fácil distraerle, porque es demasiado joven y soy su primer "caso". Quizá me empleen como entrenamiento de las nuevas promociones. En ese caso, ¿debería sentirme utilizado o, mejor, agradecido?

Carta 4

Querido Infierno:
Hay ocasiones en las que ya no me reconozco. Escribo con desidia, habiendo perdido la ilusión que antes me provocaban estas cartas. Quizá sienta que mi objetivo está más lejos que nunca, o tal vez sólo sea que me encuentro solo.
Hace tiempo que Ellos me retiraron la palabra, excepto para algún "¿Cómo se encuentra hoy?" espontáneo. Creo que ya nadie me quiere aquí, y mi mayor temor es saber qué harán conmigo. Un leve temblor sigue a la apertura de esa puerta con la que me aíslan del resto del mundo.
Necesito compañía, necesito que me la devuelvas... aunque sólo sea una visión fugaz en un sueño. La añoro tanto... Es en este tiempo cuando me doy cuenta de lo que hice, y de todo lo que perdí desde aquel supermercado...
La visión de la sangre derramándose en el suelo empaña mis ojos. Creo que voy a llorar...

jueves, junio 21, 2007

Pingüinos en la cama, Ricardo Arjona


Vamos aclarando este asuntico
Ni tu estás pa´ policía
Ni yo para andar huyendo.
Vamos aclarando y te repito
Que no tengo todo el día
Para seguir discutiendo.
Si esto fuera una olimpiada
Romperías todos los records
De arruinarnos el momento.

Vamos aclarando este pendiente
Yo no soy tu propiedad
Y me harté de hacerme el mudo,
Quítate el complejo de teniente
Que el amor sin libertad
Dura lo que un estornudo.

Son iguales los defectos
Que hoy me tiras en la cara
Y al principio eran perfectos.

Vamos aclarando el panorama
Que hay pingüinos en la cama
Por el hielo que provocas,
Si hace más de un mes que no me tocas
Ni te dejas sobornar por ese beso escurridizo
Que busca boca y encuentra el piso.

Vamos aclarando el panorama
Yo no estoy pa´ crucigramas
Ni tú para masoquista,
Ya no sueñas viajes al caribe
Por tu rol de detective y mi papel del fugitivo,
Yo busco un sueño y tú un testigo.

Siempre con la misma cantaleta
Me voy para no volver,
Tengo listo el equipaje.
Llenas y vacías la maleta
¿Cómo puedes pretender que me coma ese chantaje?
Tienes cero en actuación,
Diez en manipulación
Y una beca en el psiquiatra.

Vamos aclarando el panorama
Que hay pingüinos en la cama
Por el hielo que provocas,
Si hace más de un mes que no me tocas
Ni te dejas sobornar sobornar por ese beso escurridizo
Que busca boca y encuentra el piso.

Vamos aclarando el panorama
yo no estoy pa´ crucigramas
Ni tú para masoquista,
Ya no sueñas viajes al caribe
Por tu rol de detective y mi papel del fugitivo
Yo busco un sueño y tú un testigo.

Con la dosis justa de cinismo
preguntas "¿que harías sin mí,
Si ya no vuelves a verme?"
Para ser sincero, haría lo mismo
Sólo que si estoy sin ti lo haría sin esconderme,
Lo haría sin esconderme...


Una canción preciosa...

lunes, junio 18, 2007

En mañanas como esta...


...invoco a mi ángel para que venga a hablar conmigo, a contarme sus historias y a oír las mías. Entonces me habla de sus fantasías, de los mundos que inventó para mí y para otras estrellas, de los paseos que nunca dimos ni daremos ya, de los abrazos que duelen tanto en la distancia...
Hablamos de la soledad cuando me siento sola, de la compañía cuando me siento amada, del calor cuando tengo frío y me rodea en sus sueños con sus dos enormes alas.
Me transporta a otros mundos en los que ya nada importa, en los que se puede ser feliz y dejar de sufrir para darme un respiro y volver luego, más brillante y segura que nunca, al mundo del que antes quería huir.
A su lado es todo más brillante, más real e inventado a la vez. Y estando con él, por muy lejos sque nos encontremos uno del otro, sé que todo irá bien, que nunca estaré sola porque siempre me vigila... y siento que no podré agradecerle todo lo que hace por mí. Es mi ángel, y eso es todo lo que le puedo decir.

sábado, junio 09, 2007

Amor libre, Nach con Shuga Wuga



Sigo siendo libre,
nada es complicado a tu lado,
tú me haces libre,
estoy irreconocible desde que te conocí,
más vivo y más sensible
porque estás aquí,
contando tus segundos junto a mí,
y esto lo escribí pensando en ti...
porque te quiero.

Porque te quiero, por encima de cualquier pero,
más allá del poderoso caballero Don Dinero,
tú renaces al amante y adormeces al guerrero,
haces que sólo sepa hablar con el corazón primero,
y te quiero,
eres la luz de mi agujero,
esa manta que me arropa en este frí­o mes de enero.
Eres la más linda flor que vi crecer en mis tierras,
la luz y la paz de un reportero de guerras.

Y por ti saltaré todas las vallas, vayas donde vayas,
besaré tus huellas en el suelo, porque te quiero.
Gritaré al planeta entero que eres tú y soy yo,
salvaré cualquier escollo con tu apoyo.
Treparé por tu espalda
hasta llegar a tu cuello, para acariciar tu oí­do
y definirte lo más bello,
todos tus detalles, todos tus destellos,
son astros en el cielo, y no puedo vivir sin ellos.

¿No crees que es lógico que me obsesiones?
Pintar en tu cara sonrisas la mayor de mis pasiones es,
y hoy de nuevo volví a soñar con mis frases,
para que las escuchases y volases,
sé que me crees.
Siempre sabes ser mi guí­a y mostrarme las direcciones
en mis momentos de duda
ante las duras decisiones,
qué fácil lo pones, sin condiciones,
ya ves: todo son celebraciones.

No es normal que me emocione
cuando vienes y me meces y me creces
en tu amor y en tus vaivenes,
de paz y sosiego,
cada problema es un juego,
tu amor me hace libre, y a tu amor me entrego...

CORO:
(Mírame, ámame, sabes que tu amor me hace libre)
No pasa el tiempo si te tengo al lado,
no existen sombras:
desde que has llegado me has iluminado.
(Tócame, siénteme, sabes que tu amor me hace invencible)
No pasa nada malo,
porque estás al lado,
tu amor hace libre a este loco enamorado.
(Sabes que tu amor me hace libre)

Estaré allí cuando llores
y cuando rí­as,
en tus días de melancolí­a y en tus alegrías
Estaré allí cuando duermas,
y cuando sueñes,
en tus miedos más profundos,
y en tus noches más frí­as.
Tan sólo déjame escribirte, retratarte,
rescatarte de la nada siempre que te sientas triste,
tan sólo mirarte cada madrugada,
tu amor impulsa mi pluma,
sientes mi beso hasta en tu almohada,
cada milésima en tus piernas y tu olor,
cada noche se hace eterna si no estás alrededor,
por favor. mantente cerca
de este constructor de puentes
con don de gentes, y que hace el amor con las mentes,
de este demente, que tendrás enfrente,
cuando despiertes, sonriente,
como siempre, tan resplandeciente,
y es que esos dientes son diamantes,
y es que tus ojos son dibujos,
que hablan de cómo te sientes.

Y antes de que preguntes, yo respondo,
siempre llego hasta el fondo de tu mundo
más profundo y hondo.
Cuando vamos paseando, conversando,
cuando ves que estoy mirando,
sacando mi lado más tierno.
Estudiando tus movimientos bajo el sol,
escribiendo sin control bajo este árbol,
amor de mármol.
Siempre firme ante cualquier adversidad,
entré en el tren de la vida contigo, hacia la libertad,
y así es tu amor,
como un suspiro de tu boca,
que hace mi sueño tranquilo.
Así es tu amor,
y con tu amor respiro,
todo tiene sentido,incluso la muerte,
después de este amor vivido,
tu amor me hace libre,
y así­ de libre lo digo.

CORO

Y hoy le canto al amor,
al amor loco,
amor de mí por vos y de vos por otro,
amor de un encuentro,
amor innato,
amor en bruto,
amor de una vida
o de un minuto...

Y hoy le canto al amor,
al amor loco,
amor de mí por vos y de vos por otro,
amor de un encuentro,
amor innato,
amor en bruto,
amor de una vida
o de un minuto...

(Mí­rame, ámame, sabes que tu amor me hace libre,
tócame, siénteme, mí­rame, tócame,
sabes que tu amor me hace invencible
ámame, tócame, sabes que tu amor ...,
mí­rame, tócame...)

Carta 3

Querido Infierno:
Debido a mi fallo he tenido que esperar un poco antes de volver a escribirte.
Ahora existo con la apariencia de un pobre diablo desquiciado. Qué ironía, ¿no? Por eso han bajado la guardia y puedo volver a esconderme para enviarte estas líneas desde mi habitación. Sé que las leerás, porque debes de estar aburrido después de toda la eternidad... y sobre todo porque confías en que vuelva a despistarme y a caer de nuevo en algún error. Pero no será así: he descubierto muchas cosas en este tiempo, casi tantas como las que ya sabía.
He descubierto que tampoco puedo fiarme de ti, de un viejo traidor, por muy buena fe que denoten tus palabras. Quizá a pesar de todo ni siquiera cumplas con tu parte del trato, quizá me quede solo para siempre...
Quizá eres tú quien no puede fiarse de mí. ¿No dicen que estoy loco? Aunque, después de todo, las apariencias engañan...

jueves, junio 07, 2007

Carta 2


Querido Infierno:
Ayer estaba muy nervioso cuando te escribí, porque sentía que me estaba acercando a mi meta. Llevaba tanto tiempo buscando esa sensación que llegué a pensar que realmente lo había conseguido, ganar al mismo diablo, que ya no podría volver a reírse de nadie tras ser burlado.
Tuvieron que doblarme la dosis de tranquiizantes, porque hasta Ellos se dieron cuenta. Tendré que tener más cuidado ahora que están alerta. Noto sus miradas clavadas en mi nuca mientras escribo estas líneas. Me han prometido no leer las cartas que envío, pero no puedo fiarme de ellos. Aún así, esta es la única forma que tengo de comunicarme contigo, así que tendré que seguir así, misterioso...
Ahora que ya sé qué se siente, la próxima vez estaré preparado para contraatacar tus esfuerzos por desestabilizarme y volverme contra mí mismo.

Carta 1



Querido Infierno:
Hace ya un año que la perdí, y me sigo preguntando por qué yo estoy vivo.
Aún no he comprendido el mecanismo con el que funciona el mundo. Cada día busco en la prensa todas las noticias en las que muere alguien, a la caza de alguna pista orientativa: ¿por qué este?, ¿por qué aquel?, ¿por qué un niño? ¿o un anciano?
Sé que ahí está la clave, y sé que la encontraré, porque ese es el trato, ¿no? Si la descubro... me la devolverás.

miércoles, mayo 16, 2007

La estrella que fue

Me hablas y me escribes sobre un gatito huérfano, un gato que perdió a la estrella que lo cuidaba, la que observaba cada uno de sus pasos, un gato que la busca ahora que la siente perdida, quizá porque siempre la dio por supuesta y no quiso (o no supo) apreciar los momentos que pasaban juntos.

El gato la busca ahora en la noche, ¿dónde si no? Se preguntará. Y no la encuentra… porque no está allí. La estrella cayó. Herida, no pudo sostenerse por sí misma en el firmamento y tuvo que bajar antes de que se extinguieran todas sus fuerzas. Por eso no la puede encontrar ahora, porque no la busca donde debería…

Dile al gato que deje de mirar al cielo porque no la encontrará, sólo verá el vacío que deja su ausencia, vacío en el lugar que ella ocupaba, donde siempre la buscó y ella siempre respondió a su llamada, y ahora no tiene sentido seguir mirando a un punto en blanco, ya no… o quizá nunca lo tuvo. No es como dejar la mirada perdida, ya que él la tiene fija en un punto que ya no existe…

Repítele que la estrella ya no está en el cielo, que no fue una ilusión: ella existió, estuvo allí, pero ahora ya no… y, sin embargo, está donde siempre estuvo, aunque el gato no lo quiera ver, aunque no la sepa buscar, ella se encuentra a su lado, como siempre estuvo, como siempre estará. Y mientras me hablas de un gato que busca a su estrella yo te podría contar mil historias de la estrella que espera que el gato la encuentre, pero él ya no la reconoce, no sabe que está a su lado cada día, cada tarde, y por ello llora ella cada noche, convirtiéndose sus lágrimas en el rocío de la mañana.

La estrella busca a un gato que ya no sabe qué espera encontrar, el gato busca a la estrella… y yo me pregunto… ¿Por qué coño no se encuentran?

viernes, mayo 04, 2007

Pensando en ti / Te odio

Como veréis, no tenía muy claro qué título ponerle a esto...
Me he sentido taaan tonta después de escribirlo...
En fin, aquí está.

¿Por qué no puedo dejar de pensar en ti? Incluso ahora, en la soledad que me produce estar en esta habitación llena de gente, tu imagen me persigue en mi mente. Ya no sé si es que estoy loca. Debo de estarlo… Tal vez simplemente sea que te sigo queriendo, no puedo saberlo.

Sé que ayer discutimos y me dolió más que nunca, porque después mis dedos no pudieron recorrer tu rostro como habrían hecho antes, para después abrazarte. Y te odié. Te odié por no quererme, por poder olvidar todo tan fácilmente, te odié porque envidio esa facilidad tuya para desconectar de todo lo personal… te odié porque te amo y algo me dice que no debería, que te olvide, que será lo mejor… pero no puedo hacerlo cuando te veo cada día, cuando una sola mirada tuya hace que se derrumbe toda mi determinación, cuando cada noche me persigues insistiendo en que la espera merece la pena, en que no busque a otro. Quizá sea simplemente que no quiero.

Incluso ahora, se abre la puerta y elevo la vista para buscarte en la figura que aparece en la habitación. Y la vuelvo a bajar, decepcionada, cuando veo que no eres tú. ¿Vendrás? Ni siquiera lo sé. Y sigo aquí, como una tonta, esperándote cuando me dije que no lo haría. Y te odio por ello. Y me odio por ello.

viernes, abril 27, 2007

Hueco en el pecho

Esta noche soñé que me operaban. Tenía un tumor y tú me abrías el pecho para sacármelo, pero yo no sabía qué era exactamente.

Después me dejabas en la mesa de operaciones… sola, hasta que llegaba un médico que me cerraba el corte que habías practicado con el bisturí. Y me examinaban y me dijeron que estaba embarazada de 7 meses… y yo era feliz porque íbamos a tener un hijo, tuyo y mío.

Pero me desperté. Y a medida que fue avanzando la mañana comencé a notarme hueca y me di cuenta de qué era lo que me habías quitado cuando me abriste.

Los síntomas eran claros: notaba una herida en el pecho, un hueco que amenazaba con extenderse y convertirme a mí en hueco. Tenía los límites indefinidos, a veces era enorme y otras era pequeño, como un puño, pero nunca menor. Notaba cómo mi corazón no se movía, se había parado en medio del agujero, siempre en medio…

Y me di cuenta de que no lo tenía, de que esta noche me lo habías quitado, que el hijo que en mis sueños iba a tener no tendría padre porque habías huido de mi vida, quitándome también la mía.

Y entonces me eché a llorar, gritando para intentar despertarme de un sueño que no era tal, para huir de mi realidad y volver al sueño en el que me salvabas la vida abriéndome el pecho y teníamos un hijo, el sueño en el que nunca me abandonabas y yo no tenía un hueco en el pecho porque allí estabas tú, y no te habías llevado mi corazón…

jueves, abril 26, 2007

Estrellas

Bueno pues aquí va otra... al final parece que he reflexionado sobre lo de despedirme ;)

Las estrellas no hablan, se dedican a observar desde el cielo cómo la vida discurre allá abajo en la tierra sin interferir en ella... pero hay una muy pequeñita que te vigila y que desde que te vio sólo refleja tu luz. Día y noche se mantiene despierta para asegurarse de que no te pase nada y, cuando duermes, te arropa con un manto de noches de luna llena que tejió para ti mientras te veía dormidito... Duerme tranquilo, tu estrella vela tus sueños.

martes, abril 24, 2007

Adiós, Jennifer López


Bueno... esto es por una temporada supongo... no sé aún.
Espero volver pronto, espero poder escribir pronto... espero tener fuerzas pronto... pero es tarde supongo para intentar enmendar tanto tiempo. Ahora sólo estoy triste, triste por tener que irme, por dejaros una época... espero que cuando vuelva hayáis crecido y pueda volver a reír con vosotros.
Una canción preciosa, escuchadla ;)
La verdad es que cuando entré a publicar sólo quería poner la canción... pero creo que esto es lo mejor...
De corazón, adiós...

Hoy he venido a despedirme
A hablar de tantas cosas que nunca quisiste oirme
Y ya no quiero más excusas
Tú nunca tienes tiempo, se te escapó la musa

Adiós, adiós
Me voy, adiós
Y no me dejas ni tan solo la esperanza
Adiós, amor, adiós

Si hay una lágrima en mis ojos
Es que voy recogiendo de mi vida los trozos
Si hemos jugado a una aventura
Nos hemos embriagado con tragos de locura

Adiós, adi
ós
Me voy, adi
ós
Y no me dejas ni tan solo la esperanza
Adios, amor, Adios

Adios, adios
Me voy, adiós
Y no me dejas ni tan solo la esperanza
Adiós, amor, adi
ós

Y no me dejas ni tan solo la esperanza
Adi
ós, amor, adiós

miércoles, marzo 28, 2007

Niña sin ti, Sergio Contreras

Esta es una canción que escucho mucho últimamente... simplemente me gusta ^^

Niña, sin ti ya no valgo pa na', no tengo ganas de na'
de na' que hablar tengo ya.
Los caprichos del amor que lo tuerce todo, toíto to'
eso es vamo allá te voy a contá que
no suelo llorar, me suelo aguantá
pero esta vez es diferente, quería apostar
sin más que hablar, darte mi corazón toíto to
eso es, vamo allá.
Y si te miro porque muero por hacerlo
y cuando lo hago muero por haberlo hecho
no encuentro palabras que describan la agonía
de este tonto, pobre hombre, enamorao.
Y si te miro porque muero por hacerlo
y cuando lo hago muero por haberlo hecho
no encuentro palabras que describan la agonía
de este tonto, pobre hombre, enamorao.
Cómo duele, parece que voy a morir
cómo duele, niña, porque tú no estás aquí
ay que ver cómo tengo yo que estar así,
sin pies, sin manos,
hoy pierdo la razón, niña, sin ti.
Cómo duele, parece que voy a morir
cómo duele, niña, porque tú no estás aquí
ay que ver cómo tengo yo que estar así:
sin pies, sin manos,
hoy pierdo la razón, niña, sin ti.
Niña sin ti...
Y ahora te diré las cosas claras y a la cara
no me importa perder el poco orgullo
que le queda a un hombre fiel
y a sus principios de entregarse en cuerpo y alma
cuando se enamora de una mujer.
Ya me da igual, debéis saber que por mucho
nombre y visco yo confirmo que
un par de lágrimas derraman, pasean por mi cara,
estoy hundío, perdío de mí mismo.
Y si te miro porque muero por hacerlo
y cuando lo hago muero por haberlo hecho
no encuentro palabras que describan la agonía
de este tonto, pobre hombre, enamorao.
Y si te miro porque muero por hacerlo
y cuando lo hago muero por haberlo hecho
no encuentro palabras que describan la agonía
de este tonto, pobre hombre, enamorao, enaamoraaooooo.
Cómo duele, parece que voy a morir,
cómo duele, niña, porque tú no estás aquí
ay que ver cómo tengo yo que estar así:
sin pies, sin manos,
hoy pierdo la razón, niña, sin ti.
Cómo duele, parece que voy a morir
cómo duele, niña, porque tú no estás aquí
ay que ver cómo tengo yo que estar así:
sin pies, sin manos,
ya no tengo corazón, niña, sin ti.
La locura de sentirme feliz y triste a la vez
pensando en la misma persona
recuerdo momentos, caricias entre nosotros,
y el nudo en la garganta vuelve a aparecer.
Creo que hasta nuestras lágrimas
que recorren las mejillas de cara y caen,
se quieren.
Felicidad, tristeza: es nuestra historia.
Tú y yo, y por eso también la quiero.
En fin, a día de hoy,
te miro porque muero por hacerlo
y cuando lo hago... suspiro.

martes, febrero 27, 2007

Hoy me miré en el espejo...


...y no me gustó lo que vi. No sólo por las lágrimas que surcaban mi rostro, sino porque no fui capaz de reconocerme. Día tras día he estado viendo la misma cara frente a mí al despertar, y hoy de pronto algo cambió. No sé el qué, pero algo en mi interior se rompió al verme, al observar cómo cambia mi rostro y se desfigura por el dolor incontenible que siente mi alma.

Dolor por el amor, por el odio, porque sí... Dolor por estar triste, dolor por mi alegría: simplemente, dolor... por todo y por nada; por llamar la atención y por querer pasar desapercibida; por los latidos de mi corazón y el silencio que oigo al dejar de respirar; por el llanto que no consigo sacar y por el que sale solo; por ti y por mí... por nosotros y por nosotros... y por no saber qué me pasa.

¿Es peor sentir ese dolor o no saber qué hacer para paliarlo...? Simplemente... estoy triste.

lunes, enero 08, 2007

8-10/VIII/2006

Este es de una época de merengue que tuve estas vacaciones ;) No sabía qué título ponerle...

Cayó; lenta pero inexorablemente se soltó el último de los lazos que nos unían. Quizá porque habías cambiado, ambos lo habíamos hecho en realidad. Por eso nos mirábamos ahora, intentando encontrar algún resto, alguna migaja perdida en nuestro mantel. Te miraba a los ojos y no encontraba nada en ellos, ningún resquicio de los sentimientos que pudiera haber albergado antes tu corazón… y el mío se desangraba.

No pudimos encontrar nada que nos impulsara a continuar, por eso permanecimos uno frente al otro, hasta que nos dimos cuenta de que aquello no iba a cambiar. Nunca fui partidaria de continuar una relación que se había estancado pero, aun así, lo hice muchas veces en el pasado por alguien que no significaba para mí ni una milésima parte de lo que tú eres.

Y ahora, mírame a los ojos y pregunta si te quiero. Sé que me echaré a llorar. ¿Te vale esa respuesta? Te quiero tanto que me duele, mi vida. Te amo con cada poro de mi piel, con cada brisa de aire que penetra en mis pulmones. Y con eso me basta.

Sólo quiero volver a sentirte entre mis brazos, sostener tu cuerpo contra el mío y susurrarte una vez, mil veces, que te quiero, que incluso tan cerca te añoro, que no quiero separarme nunca de ti.

Y me desespero cuando veo que tú no sientes lo mismo, cuando una palabra mía no recibe tu respuesta, cuando mi sueño acaba al despertarme y ya no estás a mi lado, susurrándome al oído, como hacías antes. Me desespero y me surgen las dudas cuando no sé lo que piensas, lo que sientes… y no quieres hablar del tema.

Me refugio bajo mi edredón, pensando que eres tú quien me abraza, quien protege mi cuerpo del frío, que el peso que siento es el tuyo, que el viento que entra por mi ventana abierta es tu voz, deseándome buenas noches y prometiendo velar mi sueño, observar cómo duermo, como si fueras un ángel…