Me quedé mirando cómo el coche desaparecía al internarse en el túnel. Una vez más, dos años después, pero nada había cambiado.
De nuevo me sentí confusa y me costaba respirar.
Una vez tomamos una decisión: vivir en el presente, no en el pasado ni en el futuro. Vivir el momento, sin tener en cuenta qué pasará mañana. Podríamos haber muerto... y arrepentirnos de lo que nunca hicimos cuando estemos en el más allá. Pero no quiero eso... quiero vivir cada día como si fuera el último, sin dejar de agradecer a la gente que esté allí cuando haga falta, y sin molestar a aquellos que no quieren o no quisieron estar. Es mi círculo, para bien o para mal, y es todo lo que tengo. A veces a todos nos gustaría ponernos el cartel de "ocupado, no molestar" e irnos de vacaciones. Pero al final, lo que cuenta es que volvemos de esas vacaciones con las pilas a tope.
"Ni siquiera se puede juzgar a un amigo por cuándo hace falta". Me parece una gran verdad. Me han fallado aquellos en quienes más confiaba cuando pensé que más falta me hacían, pero al final volvieron, y eso es lo que más cuenta: reír con aquellos que volvieron las penas que ya pasaron, reírnos de nosotros mismos, reír de lo tontos que somos... y reír acompañados.
Esto va para todos los que sois. Gracias.
domingo, septiembre 30, 2007
Cosa rara que me ha salido
Maulló
La Chica Gato
a las
10:50
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1 maullidos:
Hola! VOlviste... y como bien te contesté en mi blog, no iba a entender nada cuando entrara. Aseguro que has dado taaaantas vuelvas, que llego y leo y no saco nada en claro (y sé que sueles decir las cosas por algo).
Así que algún día hablamos.. y nos ponemos al día.
Un beso!!
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