lunes, noviembre 15, 2010

Ayer alguien me dijo que se me había iluminado la cara. "¿Qué te pasa, que se te ve tan feliz?" Que estaba hablando de esto. De cuánto me gusta y cuánto lo echo de menos. De lo que siento cuando lo hago a escondidas en un cuaderno, en la oscuridad de mi nueva habitación.

Y releí toda mi historia, desde el último post que puse, hace unos meses, hasta hace varios años, cuando lo inauguré. Y lloré en tantos y tantos momentos... Y reí rememorando otros. Y al final el proceso de curación terminó. Hay veces en las que no me reconozco en lo que escribo, pero aun así echo de menos la persona que fui en algunos puntos. Hay cachitos de mi yo actual que son geniales, igual que los había en mis anteriores yos. Y tanto que recuperar y tanto que perder...

Lo echo tantísimo de menos... Porque no puedo dejar de hablar de ello, de pensar en ello... Pero no consigo que salgan las palabras cuando me siento a escribirlo. Por eso este silencio, puede que largo, pero también merecido.

Ahora mismo mi mente está en paz... Por eso no puedo escribir nada que pueda publicar aquí.