viernes, abril 28, 2006

Mi abuelo

Hace tan sólo un par de meses se murió la abuela de una amiga mía, una amiga que no dudó en venir a mí cada vez que necesitaba consuelo durante el corto tiempo que aquella mujer sobrevivió al cáncer.
Hoy es mi abuelo el que se muere, y yo no puedo acudir a ella porque ya he llorado bastante y ella y yo sabemos que "no es buena animando" ;) (ya sabes que lo digo con cariño, tontita, no te me ofendas".
Ayer me pasé toda la mañana pensando en qué escribir ahora. Tenía un texto en mente precioso, o eso me parecía a mí, pero esta noche lo olvidé entero, y no me quedan más palabras que varios "No, por favor..."
Ni siquiera sé cómo está ahora. Este miércoles le dieron, por fin, morfina y aquella noche empeoró mucho. Hoy es viernes y mis padres fueron a Oviedo, donde está ingresado, ayer. Mi hermano y yo vamos hoy en autobús.
Nunca estuve muy apegada a él, todo hay que decirlo, pero, aún así, era (mejor dicho, es, mi abuelo. Y no me vale que me digan que "va a estar en otro sitio mucho mejor", porque yo no soy creyente. ¿Dónde va a estar mejor que en su casa, con su hija que tan mal lo está pasando ahora? ¿Cómo podría creer si veo todo el sufrimiento que hay a mi alrededor?
No puedo seguir escribiendo. Sólo tres palabras: NO, POR FAVOR.............

martes, abril 25, 2006

Me basta así, Ángel González

Bueno, pues para rematar el día os dejo esta joyita que descubrí gracias a alguien muy especial, cuyo nombre no mencionaré para no despertar envidias xD, en una interesantíiisima y entretenida clase de PAM (Programación de Aplicaciones Multimedia, sé que suena apasionante, pero realmente NO lo es... espero que hayáis captado la ironía de la frase anterior).
Va para ti ;-)

Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso-;
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaentonces,

si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo, mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio.
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaOigo
constelaciones: existes.
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaCreo en ti.
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaEres.
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaMe basta.)

Queda prohibido, de Alfredo Cuervo Barrero

Aquí tenéis un bonito poema, atribuido a Pablo Neruda, pero surgido de la pluma de Alfredo Cuervo Barrero. Luego copio otro.

Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un DÍA sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.

Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y mal humor.

Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles solo cuando los necesitas.

Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
no creer en Dios y hacer tu destino,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada DÍA como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte,
olvidar sus ojos, su risa, todo,
porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen mas que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.

Queda prohibido no crear tu historia,
dejar de dar las gracias a Dios por tu vida,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.

Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no seria igual.

Héroe

Cuanto más lo pisaban, más luchaba por salir de allí, por mostrarle al mundo su verdadera fortaleza y, por fin, revelarse tal cual era, sin fingimientos ni un pasado vergonzoso que ocultar.
Era ahí, en ese deseo, donde residía su auténtico poder, su valor, aunque en aquel momento nadie le diera importancia: no era más que otro, un número sin identificación que nadie tenía en cuenta. De hecho, había muy pocos que se habían dado cuenta de su potencial y, orgullosa, he de decir que yo me encontraba entre ellos: era con nosotros con quienes se mostraba más cariñoso; éramos los únicos que podíamos verle tal cual era, "sin conservantes ni colorantes" como solíamos decir: éramos su familia. Pero, a la hora de la verdad, la única que conocía toda su historia, aquel pasado que aún le seguía atormentando en sueños, era Xana. Sólo tenía ojos para ella, aunque en ocasiones fueran ojos llenos de temor, de miedo a que hablara y le descubriera frente al resto. Literalmente, se hallaba en sus manos, a su merced; de ella dependían su salvación o su perdición. Así, si alguna vez tuvo una amiga, esa fue ella, aunque a la vez fuera su mayor enemiga. Los demás podíamos sentirnos felices con entrar en la categoría de "camaradas", "compañeros", "hermanos"... y un largo etcétera que no merece la pena recordar.
Xana y él hacían, hay que reconocerlo, una pareja encantadora. Se aferraban el uno al otro como si no hubiera nada ni nadie más en el mundo, eran sus respectivos salvavidas y, realmente, no necesitaban más.
Ninguno de nosotros supo nunca lo que había pasado, ni siquiera cuando hicieron una triunfal e inolvidable reaparición en nuestras vidas, como si sólo hubiera transucrrido un día de su huida y no dos años. Entraron en el local, ambos desfallecidos, ambos demacrados y, como pudimos observar inmediatamente, diferentes. El brillo de los ojos de él se había extinguido y, si tengo que describir la expresión de Xana con una sola palabra, diría que era cruel. Una sonrisa maligna se asomaba a su rostro, una mueca retorcida, traidora...
Nadie cubrió su cuerpo cuando ella le disparó. Simplemente, no podíamos dar crédito a lo que veíamos. Cayó, lenta pero inexorablemente, sobre un suelo que llevaba meses sin fregarse, con un tiro en la cabeza. No tenía remedio. Ella fue la primera en llorar, el resto estábamos demasiado conmocionadoes tanto por la aparición como por los hechos que habían tenido lubar allí mismo, en nuestras propias narices, en menos de un minuto.
Xana se tiró sobre él y ese fue el único momento en que pudimos reconocer un atisbo de aquella mirada que antes había cautivado a tantos. No conseguimos entender ni una sola palabra de lo que dijo, pero su voz, entrecortada por el llanto, estaba llena de dolor.
Nadie dijo nada cuando volvió a coger la pistola y se metió el cañón en la boca, mirándonos con ojos desorbitados. Una mirada que reflejaba tanto miedo como provocaba. Segundos después, cuando nos abalanzamos sobre ella para evitar lo inevitable, también se desplomó su cuerpo, al lado del de nuestro héroe. De aquel que, sin que entonces lo supiéramos, nos había salvado de nosotros mismos.
Quién sabe, puede que retome la novela de los mafiosos...

viernes, abril 21, 2006

Quizá...

Se me han quejado porque llevo mucho tiempo sin escribir nada... Realmente no ando muy inspirada, pero voy a intentarlo "a pelo", que no se diga...

Cayó al recibir el impacto de la piedra en el cráneo. Una piedra que no había visto venir, aunque a lo largo de toda su vida hubiera estado preparada para evitarla. ¿De quién era la culpa? ¿Suya? No... lo único que había hecho fue enamorarse, y eso no era ningún error... ¿o sí? ¿Acaso aquel chico no le convenía? Eso decían todos... pero no estaba muy claro que fuera verdad. Después de todo, lo importante era que se hicieran felices el uno al otro, que lo pasaran bien juntos, y aquello sí que lo habían conseguido.
Quizá por eso no entendía ahora a qué venía todo aquello. Por qué, sin más, ahora le hacía todo aquel daño, por qué la dejaba tirada allí, inmóvil y sin apenas poder ver lo que ocurría al otro lado del velo que cubría sus ojos verdes, por qué seguía habiendo gente así, y, sobre todo, por qué le había tocado a ella... Aunque eso era algo que todas las mujeres que lo sufrían se preguntaban. ¿Qué habían hecho mal? Quizá nada, quizá sólo fuera una piedra destinada a causar daño, pero no a herir; quizá aquel que la dejaba a su espalda lo había tenido planeado desde el principio, todo podía ser...
Y entonces venía la otra pregunta, la que todas se hacían antes o después: ¿lo habían visto venir? Quizá sí, aunque inconscientemente. ¿Y por qué no habían huido cuando estaban a tiempo? En esto, todas coincidían, al menos en dos aspectos: el primero, como siempre, el amor; el segundo, la esperanza de que aquel hombre amado pudiera cambiar antes o después. Y, mientras tanto, lo soportaban callando... disimulando heridas que, aunque no fueran físicas (o al menos no todas ellas), las envenenaban lentamente, acabando por matarlas.
¿Por qué no se había hecho la otra pregunta? La de "¿cuántos eran como él y han conseguido cambiar?" ¿Por qué no había huido? ¿Por qué...? Quizá... Pero todo son conjeturas. Quizá estaba destinada a no descubrirlo nunca...
Al día siguiente, llantos, ambulancias, sirenas de policía buscando a aquel hombre, a uno más para ellos, pero ÉL para los vecinos, para todos los familiares y amigos que, en un barrio olvidado del mundo, juraban venganza a través de una pantalla de televisión.
"Estés donde estés... prepárate."
Bueno, pues ahí queda. Creo que de momento no lo voy a releer, ya me arrepentiré mañana. ¡Buenas noches!

martes, abril 11, 2006

Ser peregrino - Joyce Cary

Bueno, pues este es un fragmento del libro "Ser peregrino" de Joyce Cary (Irlanda, 1888-1957).
Lo encontré en una dirección que visito bastante a menudo: El poder de la palabra, http://www.epdlp.com Os la recomiendo, tiene mucha información sobre literatura, música, arquitectura y arte en general. Yo voy a ver si consigo el libro, que me ha picado la curiosidad.
Lo cierto es que la vida es dura y peligrosa: que aquel que persigue su propia felicidad, no la alcanza; que el débil ha de sufrir; que quien solicita amor se verá decepcionado; que el glotón no quedará saciado; que quien busca la paz, encuentra la guerra; que la verdad es sólo para los valerosos; que la dicha es sólo para aquel que no teme la soledad; que la vida es sólo para aquel que no teme la muerte.

domingo, abril 09, 2006

Soledad

Lamento informar que el texto de hoy no tendrá ningún valor literario, simplemente necesito escribir algo y dejarlo aquí para que alguien lo lea.
Es sábado por la noche y estoy en casa tirada... Lo siento, Winnie, te dije que me dolía la cabeza, pero realmente estaba bien. Sólo que... yo qué sé, simplemente quería y no quería salir a la vez, ya sabes, me contradigo yo solita.
Me he pasado un montón de horas tumbada en el sofá, viendo la televisión, que por cierto, no hay nada! (era una breve aclaración por si alguien no lo sabía), así que finalmente he optado por ver una película que grabé el otro día: Tomates verdes fritos. Tenía muchas ganas de verla porque en la academia nos la pusieron en inglés el año pasado, pero yo falté el primer día y me perdí la mitad, así que ya me iba tocando... La verdad es que me ha gustado mucho, pero creo que me quedo con la duda de ¿¿La vieja era Idgie?? (Eso es lo que pensé al ver la peli en la academia, pero ahora lo veo más claro) Para empezar, la gordita esta que sale todo el rato y va a visitarla la llama Ninny, y de hecho en los créditos le ponen ese nombre, pero... quién sabe... ¿Alguien más ha visto esa película?
Mientras tanto, mi niño andará por ahí, de fiesta con los amigos del pueblo... ¡¡Si es que yo también tendría que haber salido!! Joooo... Ahora me siento más tonta... Si vuelvo a quedarme un día en casa en las mismas circunstancias, por favor, que alguien venga a sacarme porque corro el riesgo de deprimirme como ahora mismo. De hecho, voy a apagar el móvil porque no aguanto más los toques, me hacen pensar que ahora estará (y en general, estaréis todos) pasándoselo genial, seguro que bailando y echándose unas risas con la gente y la rubia en la mano... Y espero que "la rubia" sea la cerveza y no una chica... porque de lo contrario la vida de más de uno corre peligro.
Ya que estoy por aquí, os cuento lo que he estado haciendo últimamente: Ahora me ha dado por escribir una novela corta, de unas 50 páginas como máximo (que para mí ya es todo un reto, no os vayáis a creer...) y, debido a una especie de desafío, va a ser ligeramente (bastante) picante... En principio, no es más que la historia de una pareja que viaja a la playa en vacaciones, y claro, ya se sabe que con esas temperaturas y la humedad que lleva el aire... En fin, ya os iré contando qué tal sale.
Y hoy he hecho un bizcocho de chocolate!! (A ver si así doy envidia a alguien y dejáis de compadecerme por estar en casa a la 1.15 de la madrugada del sábado al domingo) Por cierto, me ha salido buenísimo (raro para ser el primero que hago, aunque mi especialidad siempre han sido los postres), quien no se lo crea que pregunte a mi hermano, que se lo he tenido que quitar porque si no el régimen luego me lo tengo que chupar yo también...
De momento, esto es todo. Me voy a la cama a escribir un ratillo. A ver si alguien más se anima a dejar un saludito y así sé que os habéis enterado de esta nueva dirección.
Pronto, más y mejor ;)