jueves, julio 05, 2007

La mariposa...

...siempre quiso que el gatito fuera feliz. Por eso lo ayudó a entrar y salir del jardín vallado, para que nunca volviera a sentirse preso, como cuando la luz de la Luna hacía que las rejas de la valla se reflejaran en su cara.

Ese fue el regalo que el hada voladora quiso hacerle: que sintiera su propia libertad, que siempre había existido, aunque él no se hubiera dado cuenta.

Aunque tuvo poco tiempo para ello, puso todo su empeño en que el pequeño superara su miedo y saliera a conocer el exterior, y, cuando tuvo que dejarlo, lo hizo sin despedirse, pensando que aquella era la mejor manera.

Más tarde, sin que él tuviera la menor sospecha, lo vigiló desde el cielo, transmitiéndole toda la fuerza que necesitaba en los malos momentos y alegrándose con él en los buenos. Nunca lo abandonó, tal como se había prometido a sí misma.

El gato, al ver que había desaparecido, creyó que la mariposa que había sido su amiga lo había abandonado. Y aunque siempre notó que alguien velaba por él, que alguna fuerza desconocida controlaba que todos sus pasos fueran firmes, nunca supo que se trataba de la pequeña mariposa, que lo quiso hasta más allá del fin de sus días.

1 maullidos:

Anónimo dijo...

xikita!!!!
me has dejado intrigada, aki te dejo un correo q tengo me escribes y m cuentas!!!
xiki87@yahoo.es
aki no deja de llover es lo uniko malo q tiene por lo demas esta genial!!! mi profe esta volado totalmente!!! ayer fuimos de compras y to!!!el sabado a londres!!!