Saltando sobre las piedras, cruzamos el riachuelo y ante mis ojos se abrió un espectáculo maravilloso, una verdadera joya de la naturaleza. "Es mi sitio preferido de este pueblo," dijo, y entendí perfectamente por qué lo decía, por qué lo sentía así, porque de verdad era lo más bonito que había visto aquellos días.
Seguí sus indicaciones y me metí desnuda en el río estancado. Y floté, dejé que aquel agua se llevara los restos de ti, dejé de llorar al recordarte; incluso dejé de pensar en ti, en qué harías, en si serías feliz. Dejé que el río se llevara mis preocupaciones, que arrastrara tu esencia, grabada a fuego en mi cuerpo. Te dejé en aquel río y deseé ser libre de ti, de tu presencia. Y durante unos instantes cerré los ojos al sol y me sentí como hacía tiempo que no me sentía. Sentí que nunca más te volvería a echar de menos y empecé a reír a carcajadas. No una risa histérica, sino una de liberación, de saber que por fin había soltado todo el lastre que arrastraba mi cuerpo. Y, por un segundo, temí que el río, al arrastrarte, te hiciera más partícipe de las cosas. Pero entonces me di cuenta de que la corriente no te arrastraba, sino que te deshacías en ella. Y me pareció oírte gritar, pero no se me pasó por la cabeza ir a salvarte porque por fin sabía que no te lo merecías.
Seguía tranquila, flotando en una calma de la que era plenamente consciente y de la que no quería salir. Pero entonces noté sus labios contra los míos, dejé de flotar y volví a la tierra...
E hicimos el amor despacio sobre una roca, al sol, como siempre había soñado.
lunes, octubre 05, 2009
Cuevas
Maulló
La Chica Gato
a las
13:45
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2 maullidos:
Me encanta!!
Nos merecemos volver a esa roca y disfrutar como no hemos podido estos dias.
Tq!
Hola =)
Pues empezó bien, pero ahora ha decaído un poco (acaba de morir la madre de Lolita)... no he llegado ni a la mitad, ya le comentaré mi impresión cuando lo termine.
¿Sabe? Seguramente adopte un gato.
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