jueves, enero 28, 2010

Y 100

Lo cierto es que he tenido varias ideas para escribir este post, de las que finalmente predominaron dos. Por un lado quería hablar de los celos y su función en la pareja. Pero, por otro, al descubrir que el post anterior era el 99 no pude reprimir el impulso de leer los primeros que escribí, en mi blog antiguo. Y me di cuenta de que hacía mucho que no escribía nada del estilo de ese post. Recordé el porqué de mi blog, su razón de ser. Y después de eso, no quería dejar pasar este momento sin darme la oportunidad de reciclarme y volver a ser personal, de ser como era.

Así que ahora tengo una página vacía y mil ideas que no sé cómo plasmar... Eso es algo típico en mí. Esta mañana tenía perfectamente estructurado el leitmotiv de hoy y ahora... ahora es el momento de escribirlo y temo que no quedará como quiero que quede... Pero allá va.

"Para siempre" es mucho tiempo. Hay parasiempres que finalizan sin previo aviso, sin dar una sola pista y otros que en realidad son un fin anunciado, que todo el mundo los ve venir menos aquel que los dijo y ahora se arrepiente de ello. Y sin embargo, también hay parasiempres eternos, que son los de verdad.
El parasiempre no se aplica sólo a las relaciones, sino que también está el conocido "amigas para siempre" que todos hemos oído alguna vez. Suelen ser mentira, también. Pero hoy no quiero entrar en eso, porque tengo mi propio parasiempre eterno, mi parasiempre permitido: mi parasiempre contigo.
Es nuestro parasiempre: el que te enfadaste cuando pronuncié en Comillas pero acabaste por pronunciar tú; el que me dio tanto miedo volver a decir pero ahora sé cierto; el que nos espera cada mañana cuando empezamos la jornada dándonos los buenos días. Es nuestro: tuyo y mío, y de nadie más. Es el que me hace tan feliz cada mañana, tarde y noche, y el que me da rabia sentir tan lejos...
Parasiempre es tanto tiempo... y me dio por pensar qué se puede hacer con tanto tiempo. Y la respuesta es casi todo; cuando tienes un parasiempre el tiempo pasa más rápido, pero se llena solo, sin tener que pensar en nada que tengas que hacer para vivir ese tiempo. Es un tiempo prestado que vuela, azaroso, y te hace sufrir pensando que, quizá, un parasiempre no sea tan eterno. Así que empiezas a hacer planes... y en parte eso hace que se acabe la diversión, pero también hace que el parasiempre sea más eterno, que esté más presente, cuando hacemos planes para el futuro, para cuando acabe la carrera no tener que sufrir cada mañana leyendo un mensaje en vez de oírte decir lo que me escribes.
Los parasiempres son mágicos y no tienen un tiempo predefinido. Son las palabras que se dicen mutuamente los insensatos que están locamente enamorados uno del otro. Y por eso me encantan... Porque nuestro parasiempre es eso: estar locamente enamorados uno del otro.
Y sé que no hace falta demostrarlo día a día, pero eso lo hace más parasiempre, eso es lo que me da fuerzas cuando me siento débil: saber que tenemos un parasiempre común... y que será para siempre.

0 maullidos: